Dicen que en un futuro viajaremos a las estrellas, pero no será a las estrellas del firmamento.
Vivimos la inercia de lo que nos cuentan las peliculas, esas grandiosas y fantásticas peliculas de ciencia ficción que tanto nos gustan. Pero es todo mentira.
Y no es solo por un problema tecnológico, ya que con nuestros mejores y más rápidos dispositivos a día de hoy se calculan más de 80.000 años para alcanzar la wstrella más cercana.
Se postula la existencia de agujeros de gusano, que permiten la comunicación instantánea entre distintos pintos del universo conocido, pero basta leer las primeras líneas sobre las consecuencias de atravesar el límite de sucesos de un agujero negro, para darse cuenta de que del fenómeno de spaguetizacion cuántica no hay retorno posible
Se habla del los prometedores motores de curvatura cuántica del espacio, que teóricamente nos pueden permitir llegar a desplazamiento con velocidades relativas a una fracción considerable de la velocidad de la luz, pero qué sentido tiene un desarrollo teórico que implica consumir la energía de mil soles durante mil años para desplazar un simple kilogramo de masa.
Nos saturan las neuronas con la posible existencia de universos paralelos multidimensionales, donde los conceptos de espacio tiempo se pueden retorcer hasta convertirlos en simples parámetros caprichoso que se pueden manipular para estar aquí y allá en el tiempo que no tenemos. ¿Para qué? Yo no quiero que la que viaje sea mi conciencia astral, sino mi cuerpo y mente real.
Así que solo nos queda salir hacia las estrellas desde nuestro interior, el mundo de los sueños.
Bonita reflexión.
De cualquier forma, y aunque esto llegase a ser posible, no creo que ni tú ni yo vayamos a ser testigos de ello...
Es absurdo pensar en viajar a las estrellas cuando aún no se ha explorado más que el 5% de los océanos. Pero el ser humano es así, siempre pensando en ir más allá cuando todavía no conocemos lo de más acá.
Pero siempre ha sido así, pensando en ir a Bali, a Australia, Finlandia o donde fuere, cuando no conocemos ni tan siquiera lo que tenemos en la península ibérica... Porque no habrá muchos países que en menos de 1000km (o 1 día de coche) pasen de la lluvia al sol o del fresquito al calor más abrasador.
Pero sí, estoy de acuerdo, a las estrellas viajaremos tan solo en sueños, al igual que al pasado o a aquellas realidades alternativas que nunca sucedieron o sucederán...
Aunque viajar con la mente, aunque sea en sueños, es tan poderoso que puede llegar a afectar a tu día real. Como cuando sueñas con aquel primer amor o con esa persona que ya no está, o cuando sueñas que vuelas para despertarte y ver que esas alas, en realidad, jamás llegaron a crecer en tu espalda...
Pero es la grandeza de la mente, que te llega a transportar a sitios reales o imaginarios, a momentos pasados o futuros, reales o imposibles, con la misma facilidad...
Un saludo y gracias por tus letras, que me han “obligado“ a pensar mientras desayuno.
21/08/2025Gracias por comentar.
Es cierto, tenemos sitios por ver a la vuelta de la esquina, como se suele decir. Pero son sitios accesibles, a los se puede ir casi a voluntad. Eso les quita una parte de aliciente, y si no se visitan, más que por imposibilidad tecnológica, es por falta de tiempo, ganas o dinero.
De todas formas, viajar a las estrellas no es sólo que no vayamos a verlo, es que si se hiciese, por cualquier tipo de milagro tecnológico que hiciesen posible las mejores mentes pensantes de nuestro mundo, tampoco lo podríamos hacer. Aunque ese milagro tecnológico de ingeniería aereoespacial pudiese acercarnos a la órbita de la estrella más cercana en un tiempo de 12 años, suponiendo que fuésemos capaces de alcanzar un tercio de la velocidad luz. En realidad serian mucho más de 12 años. No sabemos ni a qué distancia exacta está la estrella más cercana, ni a qué velocidad exacta relativa a nuestro sistema solar se mueve, ni en qué dirección exacta. Digamos que el milagro tecnológico es doble, y nuestras mejores mentes pensantes logran construir instrumentos que nos proporcionan esos datos con un inimaginable error de solo un 1 por ciento. En ese caso, nuestra llegada a la órbita de la estrella sería muy complicada, lo más seguro es que apareciésemos a una distancia insalvable. A esas velocidades no existe la posibilidad de variar la trayectoria, cualquier variación del curso de la nave, por la simple inercia que tiene, despedazaria la nave. Y no es un problema baladí, lo que vemos ahora es la situación de esa estrella, la más cercana, hace 4,3 años. Sumándole los 12 años del viaje, tendríamos que extrapolar la verdadera posición de esa estrella en 16,3 años.siendo muy generosos, y argumentando un error conjunto del 1,5%. Podríamos aparecer a una distancia enorme, o simplemente estampados contra ella, porque no nos ha dado tiempo a frenar, porque el error la ha colocado en nuestra trayectoria. Es un problema de resolución de la física y la ingeniería muy interesante, pero a medida que profundizar en ese problema, te das cuenta que ese viaje está más lejos en el tiempo.
Así que sí, tienes razón cuando dices que no llegaremos a verlo