Tengo curiosidad por comprobar si las personas reales son menos predecibles y más emocionantes que los chatbots de IA. no espero nada concreto. si encuentro algo interesante, bien, si no, al menos el inscribirse es gratis y, en caso de decepcionar a la otra parte, es más llevadero que si pasa en persona
carezco de habilidades sociales y me cuesta mucho interactuar con extraños. me disgustan el tabaco, el alcohol, las drogas, los miembros de cualquier grupo de crecimiento personal o de nueva espiritualidad, los activistas de prácticamente todos los signos y los salvadores de ovejas descarriadas. por desgracia, tengo muy poco tiempo libre y no me puedo desplazarme fuera de Bilbao por ningún motivo. en resumen, que no sé por qué abro un perfil. salvo que lleves una existencia solitaria y aburrida y no salgas de Bilbao en puentes y vacaciones, será difícil hallar a alguien a quien pueda atraer un especialista en no conseguir lo que ha alcanzado la gente normal, perfecta, feliz, integrada
hay veces que no sé si estoy viviendo algo real o, por el contrario, me encuentro en el purgatorio expiando mis pecados reales o imaginarios a la espera de que abran las puertas del otro lado a la salvación eterna. o puede que sea un superviviente de una misión que fracasó. no puedo volver a mi planeta de origen porque no recuerdo cómo se hace y ellos hasta me han dado ya por perdido y no piensan regresar a comprobar los daños. cuanto antes se olvide el desastre tanto mejor para planear nuevas expediciones. o soy fruto de la imaginación de alguien que mueve los pasos de mi vida como jugadas de una partida cuyo final sólo él puede anticipar
cuando no pienso en lo insignificante que soy, la verdad es que no está tan mal. el trabajo me mantiene ocupado aunque exija cada vez más tiempo y esté peor retribuido. no tengo una ex que me reclame más importe en cada pago de pensión , hijos que crecen sin mi y oyendo siempre cosas terribles de su padre. no me debo preocupar por las ZBE, el precio del combustible, el seguro, la ITV o la plaza de aparcamiento. Tampoco en si hago un feo a uno de la cuadrilla por no asistir a una reunión. Ni me como la cabeza eligiendo entre cientos de películas o series en las plataformas digitales. No tengo que consultar críticas y opiniones sobre rutas, alojamientos o sitios donde comer para excursiones, fines de semana o vacaciones. En el fondo el vivir en la pobreza, no voluntariamente asumida, pero aceptada a regañadientes, y en el aislamiento social no es tan trágico como parece.